problemas de pareja Misterios

Durante demasiados abriles arrastré lastres y gracias a la terapia me he libertino de ellos y ahora sé que soy mucho más esforzado, y que merece la pena VIVIR, porque creo que quizá me olvidé de vivir, me metí en el trabajo para huir de mi mismo, pero mis problemas seguían ahí. GRACIAS por ayudarme a darme cuenta de lo que efectivamente es importante y por haberme acompañado en el camino.

Una capacidad escasa para resolver problemas y conseguir cambios deseados en el otro miembro de la pareja. Las discusiones cada momento más negativas terminan por hacer que la comprensión del individuo alrededor de el otro desaparezca, así como la pérdida de apoyo entre entreambos. La insatisfacción de la pareja es reflexivo aún muchas veces de pensamientos e interpretaciones erróneas y globales sobre el comportamiento, las actitudes y las intenciones del otro miembro. Creer conocer lo que el otro piensa o adivinar el futuro, Figuraí como otro tipo de interpretaciones carentes de sentido u objetividad, hace que entreambos actúen bajo la influencia de sus interpretaciones y no de la ingenuidad.

Ante los problemas, les recomiendo la ademán que se encuentra en el trasfondo de esta útil y bonita oración que utilizan en Alcohólicos Anónimos:

Algunas veces, es imparcialmente el esfuerzo lo que necesitamos en nuestra vida. Y en la vida de pareja, si deseamos que dure, tendremos que ilustrarse a aceptar momentos de sufrimiento y de esfuerzo. Como solía opinar sabiamente mi padre, un experto médico de almohada de los de aquel tiempo, en la vida de matrimonio o pareja “si topes bé en pegues una panxada” (“En la vida de pareja, con mucha suerte, tienes un empacho”).

Compañía. Quizá hayas estado solo/a durante algún tiempo y ya es hora de compartir una vivienda con otra persona.

Buscando con los Luceros en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señCampeón. Se acercó la Riqueza que pasaba en un lujoso yate y el Amor dijo: - "Riqueza llévame contigo! … Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no tuve tiempo de armarme un barco"

- “¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Todos los demás no comprendían que hubiera quedado sin embarcación, pero él me salvó, me ayudó y yo ahora, no sé ni siquiera quién es...”

No podemos, como observamos con demasiada frecuencia, atribuir la responsabilidad de nuestro estado de ánimo a nuestra pareja. Ella/El no es ni nuestro psicólogo/tranxilium, ni nuestro demonio/perseguidor. En calidad de individuos “normales”, nos movemos entre valles y cumbres, entre calmas y borrascas y sin que ello represente que somos unos maníaco-depresivos o tengamos un transtorno bipolar (tan de moda actualmente). Nuestros estados de ánimo, en general y sin patología de por medio, son cambiantes y se mueven entre polaridades. Dice Osho que “el equilibrio no es un zona al que se llegue para quedarse, sino más acertadamente una periodo de paso entre polaridades”. Y estos cambios se producen normalmente, forman parte de la vida cotidiana y, tanto a nivel individual como de pareja, debemos educarse a aceptarlos, conocerlos y manejarlos, sin atribuir la error a nuestra pareja, a nuestros padres, o a quien sea. Aunque no tengo ningún circunstancia irrefutable que lo avale, ni he tenido paciencia, a pesar de habérmelo planteado varias veces, para anotarlo diariamente, mi impresión es que a lo extenso del més probablemente todas las personas tengamos unos cinco o seis dias de “disminución”, con menos energía, más tristeza, más ansiedad. No sólo me ocurre a mí; a mi pareja le pasa lo mismo. Si los dos coincidimos en un buen momento, es posible que afrontemos las click here situaciones de dificultad con muchas opciones de que se solucionen satisfactoriamente. Si unidad de los dos está de “disminución” y el otro está en un buen momento, tal oportunidad el que está aceptablemente tenga capacidad de “contener” (tener paciencia, tolerar, apoyar, escuchar, animar, etc.) a su compañero/a. Pero cuando los dos coincidimos en un “caída”, existen muchas probabilidades de que una dificultad cotidiana (cualquier tontería convivencial, un pequeño bache) se convierta en un conflicto de grandes proporciones (una vulgar “Guerra de los Rose”, una profunda “sima”). Esos “bajones” que, en términos más técnicos solemos identificar con “estados regresivos”, suelen ser viejos conocidos y, si hacemos memoria, muy probablemente podremos encontrarlos en nuestra juventud, en nuestra adolescencia y en nuestra infancia. La pelea, o la combate de turno, en aquel entonces la teníamos seguramente con singular de nuestros padres, o tal momento con unidad de nuestros hermanos ... pero, en cierto modo, Bancal lo mismo. Ellos eran los culpables absolutos de nuestra desdicha, nuestra desazón y nuestra rabia. Ahora, años después, es nuestra pareja la culpable de todo. En estos episodios de confrontación de “bajones”, los dos miembros de la pareja reaccionamos defendiéndonos y atacando y suelen salir a relucir afrentas y asuntos pendientes del pasado más remoto de la relación (a su momento conectados con otros “fantasmas” del pasado “traumático” de la infancia de cada unidad).

La cuestión es que tras la embestida mutua, viene el dolor por las heridas causadas y recibidas, la resaca del resentimiento y la dura experiencia de la “soledad acompañada”, ese afonía “ruidoso” y distante que evita la inspección y el contacto con el otro. A veces, cuando la pareja todavía goza de una relación sexual fluida y satisfactoria, puede surgir un avenencia que permita romper barreras y recuperar la intimidad. Si la pareja cuida sus espacios propios, tal tiempo sea una salida al gran pantalla, o un paseo lo que permita romper el mutismo distante. Otras veces, serán precisamente esos conflictos y disputas estériles los que alejen la posiblildad de un acercamiento sexual (más a menudo en el caso de la mujer, cuya sexualidad va más ligada al afecto) o los que hagan que, poco a poco, la pareja vaya sustituyendo las válvulas de escape conjuntas (cine, paseos, cenas, viajes, etc.) por las huidas solitarias (internet, trabajo, bebida, amigos, hijos, televisión ...). Si se instala la pauta conflictiva y el desencuentro, la sexualidad ocurrirá a formar parte del arsenal de “armas” que la pareja utiliza para dirimir el esparcimiento de la “batalla por el poder”. Al igual que otras armas habituales como la enfermedad, o las adicciones, o las escapadas nocturnas, o las familias de origen, o la Heredad, o la huelga de brazos caidos en casa, o el refugio en el trabajo, o los hijos, o los “terceros en discordia” ... Cuando la brecha comunicacional, la distancia, el afonía, la frustración, el resentimiento, el “más de lo mismo” y el desamor han ganadería tanto espacio y tiempo a la pareja, tal ocasión aunque no quedan energías ni ilusión para intentar un nuevo acercamiento, una nueva reconciliación. En estas circunstancias, “menos de lo mismo” o “poco diferente”, tal ocasión sea comenzar a plantearse muy seriamente una separación (temporal o definitiva). En ese caso, el duelo de la pareja va a ser conseguir transitar el duelo de la separación sin caer (o continuar) en una inútil ascensión de conflictos y descalificaciones. En cualquier caso, me gustaría transmitirles el mensaje claro de que una separación no necesariamente debe considerarse un fracaso. Es más, cuando se transita en condiciones, la separación supone un educación y una oportunidad para el expansión y el crecimiento, tanto de la pareja como de los hijos.

); parejas en paro, parejas en las que sólo trabaja individualidad, parejas en la que trabajan los dos... Como vemos, la variabilidad de aquello que se engloba Adentro del concepto de pareja puede ser enorme, aunque en mis palabras me referiré básicamente de la pareja heterosexual tipo, constituida por un hombre y una mujer unidos por un vínculo afectivo estable que conlleva una convivencia de cierta duración.

Deseo de anciano intimidad. Os queréis y queréis estar juntos cuanto más tiempo mejor, y disfrutar de la intimidad que da la convivencia.

Marcos es un Inmaduro de 14 años. Tiene una personalidad perfeccionista, obsesiva a veces, inseguro casi siempre a pesar de ser un Irreflexivo muy inteligente con resultados brillantes académicamente.

tenemos un problema” sino que suelen contar que “él (o ella) es el problema”. Y desde mi experiencia, tanto personal como terapéutica, cada oportunidad estoy más convencido que los problemas (y las soluciones igualmente) están mucho mas dentro de singular que en el extranjero.

Desde hace unos meses estoy siguiendo una terapia en El Prado psicólogos con María Casado. A pesar del poco tiempo que llevo de terapia, me siento una persona nueva. Sufrí mucho el maltrato psicológico por parte de mi padre durante mi infancia y adolescencia, lo cual me convirtió en una persona negativa, sin autoestima, como si mi vida tuviese una losa de la que no me podía desprender.

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